EL CASTILLO DE ALPETEA EN EL ALTO TAJO

 

Castell, Castelo, Gaztelua, Castillo. España, tierra de ajetreada y muy variada Historia, ha sido siempre también tierra de castillos. Por ejemplo, Castilla, Cataluña o Castellón comparten esa raíz etimológica que vendría del Castellum/Castrum latino. Siempre tengo en mente una entrada en el blog sobre castillos, pero atesoro tantos castillos y tantas fotos, hay tan variada y fascinante historia detrás de cada uno de ellos, que su confección me llevaría muuucho tiempo. Algo ya irrealizable.

Antaño, cuando con el blog y el grupo de facebook  Magia Serrana estaban on fire seguramente que la habría hecho. ¡Aquellas megaentradas recopilatorias mías! Como no me quiero explayar mucho, pues en la entrada de hoy, en el Alto Tajo, hecha ese día después de la que hice la Muela del Cornero, no os voy a enseñar ningún castillo. ¡Eh! Entonces, ¿a qué viene esta introducción sobre los castillos?

El hombre/mujer de antaño, sobre todo el que vivía en los entornos rurales aplicó y denominó por similitud la etiqueta de Castillo a moles rocosas que le recordaban a las construcciones fortificadas. Por España, me imagino que sucederán estos casos, aunque por la zona de la Serranía de Cuenca y Alto Tajo (la que yo conozco mejor) veremos el topónimo Castillo (o en cualquier de sus derivaciones, Castil, Castellar, Castillón, Castillejo, etc) siempre en moles rocosas, no por que les recordaran a los castillos medievales - que lo habrán-  sino, sobre todo, porque fueron en origen asentamientos celtiberos, es decir, Castros- Castrum- la palabra de la que deriva Castillo. 

En ocasiones, hay o hubo murallas celtiberas y otras veces las propias rocas naturales harán de murallas. Los restos en, prácticamente todos, son escasos y muchas veces no se muestran al ojo del profano o están desaparecidos, quedando solo el topónimo y, como diría mi excéntrico primo, también sintiéndose a los espíritus de aquellos hoscos pobladores, bien saciados de caelia y que veneraban a los dioses Lug y Taranis mientras recordaban entre carcajadas aquella vez que destriparon a 12 legionarios romanos en una emboscada.




Por eso, llamar castillo a un lugar donde no hubo ningún castillo medieval, tal y como los conocemos hoy en día, puede parecer una incorreción, pero no es así. Es legítimo. Desde un principio, he pensado que era un lugar idóneo para que allí hubiera existido un asentamiento prerromano, aunque lo que hay allí muy evidente es otra historia, aunque, parece ser que pudo haber algo altomedieval completamente desaparecido, bueno eso lo matizo, pues mi ojo algo vio y, además, no le confiero cronología medieval, sino prerromano, aunque yo no soy experto, como comprenderán. Más adelante os lo explicaré.

Con esta introducción, vamos a hacer una ruta que tenía apuntada en mi lista desde hace muchos años atrás. La silueta del Castillo de Alpetea es inconfundible y atrae la atención con poderío a todo el que pasa por la carretera sur-norte que atraviesa el cañón del Tajo por el Puente de San Pedro. En la entrada anterior puse muchas fotos del Castillo de Alpetea desde la Muela del Cornero. Ahora subiremos. 

En esta ocasión, eché un vistazo a wikiloc para ver que todo el mundo subía por La Hoya, un valle semicircular que se hace en el lado izquierdo del castillo de Alpetea, mirando de frente. Lo que me llamó la atención que escogí una ruta que se acercaba a a ver la Peña del Ceño, digamos el otro lado de lo que es la pequeña muela donde está el castillo de Alpetea, ya que allí veo que subsisten, en no muy mal estado, unas trincheras de la Guerra Civil. 


Paso primeramente por el aparcamiento del Puente de San Pedro, único lugar permitido en todo el Parque Natural para que las furgos/caravanas puedan pernoctar. A ver si se lo curran un poco más y habilitan más zonas. De 27 de junio al 31 de agosto, aparcar (y pernoctar) vale 5 € al día entre semana y los findes 10€.


Para los que no vistéis la entrada anterior del blog, recupero esta vista frontal del Castillo de Alpetea. Como por todo esto no es accesible, voy a subir por la parte izquierda.

Tras coger la carretera que va a Villar de Cobeta, dejare la furgo al lado y andaré por asfalto unos 400 metros.

No me importa nada, porque, aparte de muy poco transitada, dicha carreterita tiene tramos muy chulos.


A mi derecha se abre este fantástico paisaje con este tremendo y brusco meandro que crea el río despues del Puente de San Pedro.


Hace muchos años intente ir por ahí arriba y arduo fue el avance, pasándolo realmente canutas.

Otro de los motivos para venir andando por la carretera era para ver todo este paisaje que al no haber ningún hueco para dejar el coche no se puede ver con tranquilidad.

Esta vista elegida para encabezar la entrada es muy significativa del ADN Alto Tajo.


La mezcla de los bosques, rocas y, sobre todo, el caudaloso río Tajo y afluentes, y su erosión fluvial.


Sigo bajando por la carretera y ya me aparece arriba al fondo, a la izquierda, el Castillo de Alpetea, comprobando que su tramo de muralla inaccesible sigue por los laterales.

En esta curva dejaré el asfalto y me subiré por esta ladera de la izquierda.

Por ahora iré en trochemoche, pero mi intención es encontrar alguna senda para mi comodidad.


Con el zoom arriba saco lo de Alpetea. Yo llegaré al castillo por esa parte trasera, lo de la izquierda.

Una sorpresa fue ver que la senda que me iba a sacar de la parte baja hasta la parte alta es un sendero GR.


Aparte de su evidente comodidad, nos va a sacar de la Hoya por casi el único lugar que se puede.


            Aquí ya estoy llegando a su parte alta, habiéndolo hecho por este barranquete.


Aquí en la parte alta, donde se ve bien abajo el paraje de la Hoya y, arriba, a la izquierda el Castillo de Alpetea.


 Como he decidido acercarme a la Peña del Ceño atravieso este una paramera de carrascas.
                    


Me voy acercando al puntal de la Peña del Ceño y me salen bien pronto estos tramos de muros.


                Sin duda algunas, líneas de trincheras con sus huecos para ametralladoras.

                               Las trincheras puestas justamente en los bordes de este peña.


     Me sorprende la bella ubicación y el buen estado de las mismas. ¿Pero dónde apuntan?

                 
En efecto, apuntan a la carretera que en su día sería el camino que vendría del norte, dirección Madrid. Además, estaría todo mucho más pelado de pinos, por lo que el lugar es muy estratégico.


                 Convoys militares serían ametrallados sin piedad desde todas estas trincheras.


          Toca volverme hasta que cojo el GR y ahora lo seguiré hasta el Castillo de Alpetea.


LLego ya a lo que es el principio del alargado puntal donde al final está el castillo. Compruebo que hay mucha piedra y muretes.


    Me voy a poner en el lado izquierdo del puntal para ver como viene el río Gallo y la carretera que cogí el día de antes para ir a Cuevas Labradas.

                                          Sobresale la tachuela del Cerro de los Pozos.

                                  Y a la derecha, el morro norte de la Muela del Cornero.


Muela que, junto con esta del Castillo de Alpetea, entalla el río Gallo hasta su confluencia con el Tajo.


Sigo avanzando hasta allí delante, viendo que hay mucha restos de construcción, que achaco a la época de la Guerra Civil o posterior.

   Hacia el lado derecho, hacia el Tajo, aparecen cada vez más tramos de trincheras. Pensaba que había trincheras solamente en el Peña del Ceño.


                                     Y tramos donde los bordes se vuelven inaccessibles.


El puntal se va adelgazando por momentos y montones de piedras por todos los lados. Esto no está fácil....


Dejo la prisas por llegar a la punta y  me dedico a explorar esto minuciosamente porque con lo de las trincheras hay mucho caos.



Me explico: cuando he visto que todo esta lleno de trincheras de la Guerra Civil he pensado que los posibles restos de ocupaciones anteriores van a a estar desaparecidos y desmontados todas las piedras para la construcción de dichas trincheras, que en el extremo del puntal son muy numerosas. Pero mi experiencia me dice que la ubicación de este puntal de Alpetea es idónea para que pueblos antiguos lo utilizaran. Estoy casi seguro que allí tuvo que haber algo celtíbero, pero, claro, las trincheras se lo han llevado por delante.

Otra cosa que me despista es que hay una leyenda que dice que aquí arriba hubo una fortificación del siglo X, que llevaba un personaje de romancero medieval, el caballero andalusí Montesinos, que luchaba contra los cristianos, pero que no queda nada de dicha fortificación y lo que lo cuenta es, como digo, una leyenda que se recogió posteriormente.

Sé que el Alto Tajo, al igual que la Serranía de Cuenca, fue una comarca de muchos y pequeños asentamientos celtíberos y que este puntal de Alpetea tuvo que tener fase de ocupación. Lo de la historia de un castillo musulman de la alta edad media me suena mucho a eso, a leyenda, pero es mi impresión hecha a la ligera y así, a bote pronto. Por lo pronto, desechando lo que considero obvio que es trinchera bélica del siglo XX, me pongo a inspeccionar.


   Por ejemplo, esto restos me quedan suficientemente claro que son de trincheras, además con su ubicación en los bordes.

Pero si me meto más dentro del puntal, por la zona llana y alta, si me asomo al lateral del suelo veo esto....

Están alejados de los bordes y esos hileras de piedras están debajo de la tierra. Estos restos son muy viejos.  Me queda la duda de si es del legendario castillo andalusí o es de epoca celtíbera, aunque me inclino por la 2ª opción.




Esta tosca mampostería y los quintales de tierra que hay encima me sugiere que esto tiene varios siglos. Algún autor sostiene que esto que veis es la base de la torre medieval que hubo allí.



                   
Me tiro cuerpo a tierra y con paciencia y un poco enterrado me encuentro estos fragmentos de cerámica con todo el aspecto de ser prerromana.



Otro asunto que veia que me confundia un poco era la total ausencia de enormes sillares o pilares celtíberos, es decir, bloques rectángulares toscamente tallados que he visto en muchos castros celtíberos, sobre todo en los esquinazos o cimentaciones específicas. 

Todo se me queda aclarado al hacer una busqueda por internet mas detallada y descubrir que allí hay un yacimiento arqueológico de la Edad de Bronce. ¡Toma ya! Además, en la Edad de Bronce no se construia con sillares tallados, sino mampostería (piedras secas o unidas con barro o con adobe) La llegada de los pueblos celtíberos se produjo al final de la Edad de Bronce y la utilización de sillares en los castros celtíberos coincidio más con la presencia romana en Hispania, ya que este pueblo sí los utilizaba mucho. Con lo que se puede afirmar que allí arriba hubo una segura fase de ocupación prehistórica, medieval con cierta probabilidad y de la guerra civil.

Hala! con esto acabo mi prospección histórica arqueológica, dejando claro de antemano, como buen profano que soy en la materia arqueológica, que es la hipótesis que yo saco en claro despues de observar este lugar y otros muchos que llevo vistos.


Me voy hacia la punta dejando las violentas épocas de civilizaciones antiguas y entro en una época, igual o más violenta aún, de hace apenas 80 años.


                    
La ubicación de estas trincheras es muy espectacular, apuntando a la carretera que iría hacia Molina de Aragón y Teruel.


Además, construidas en zig zag, técnica para impedir los barridos aéreos y que los disparos o explosiones hechos en su interior fueran letalmente menores.

Los nidos de metralletas son una pasada. Ademas, todas estas trincheras fueron usadas, ya que en esta parte del Alto Tajo hubo muchos combates y refriegas entre el ejercito sublevado de requetés (carlistas) y el ejército repúblicano.

                          Las vistas hacia la zona del Puente de San Pedro son fantásticas.



           Tirando de zoom, se aprecia bien arriba, y fuera del cañón, el pueblo de Zaorejas.

                                    Una sorpresa ver que hay un vértice hito.


                                   Muy chulo el sitio, marcando los 1287 metros.

Paradita a comer frutos secos y no tardar en bajar, ya que empieza a apretar el calor y el baño del río abajo me llama como el canto de las Sirenas a Odiseo (Ulises). 


                                    Antes de ello, recorro un poco los bordes de esta parte.


                        Viendo como el río Gallo partió las dos muelas en este paisaje tan chulo.


                                           La inexpugnablidad es total por todos los bordes.


Como ya hace mucho calor y no me apetece desandar todo ese largo tramo de GR para bajar a la Hoya por donde subí, miro en el mapa veo otro barranquete que baja al fondo de la Hoya. La ubicación de una tiná de ganado en el borde de la parte superior y otra ya dentro de la Hoya, pero muy cerca, me hace sospechar que tuvo que haber senda que comunicara las dos tinás. Decidido, por ahi intentaré atajar, comenzando el trochemoche.

En efecto, la senda en sí no la encuentro, pero si la empinada rambla que por la que bajaré a la Hoya. Resulta que cuando ya voy bajando por la Hoya me doy cuenta que no llevo el movil. ¡No me jodas!  Pero si he bajado a trochemoche por una ladera de bosquecete todo muy igual y uniforme. ¡Cómo lo voy a encontrar! Me pongo a subir despacio y mirando con detalle el suelo, pero no recuerdo si pase por la derecha o por la izquierda de estos arbolillos ¿o fueron aquellos otros? 
Uffffa, tras llevar más de 20 minutos buscando, empiezo a cagarme en la puta y hacerme la idea de que he perdido el movil.



                                 Esta es la tiná de la parte superior. Abajo se intuye la Hoya.


Y esta es la rambla por que bajaré. En algún lugar de todo este paisaje descendente que veis se me cayó el movil.


A punto de dejar de buscarlo e irme hacia abajo, ahí me lo encuentro. Ole ole ole, qué buen rollo me entró. Esto tenía que celebrarlo en el río con unas cervezas.


                                            El lugar elegido es baño del Puente de San Pedro.

         Al ser principios de junio aún no había mucha gente. Además, como me tengo que volver para Cuenca, no tenía tiempo para buscar un baño menos masificado como habia hecho el día anterior.


         Este lugar lo crea el río Tajo que lo ven delante y, de la izquiera de la foto, le entra....


                                                                         El río Gallo.


          Una Ipa y un Aguila sin flitrar fueron las birras elegidas para celebrar el momento.


Y me despido con una historieta, pues mira que aquello era grande y yo me aparté del gentío, pero una familia con aspecto muy urbanita se vino a jugar al futbol muy cerca mío, estando a punto de darme un balonazo. Les dije que tuvieran cuidado y siguieron pegandole patadas al balón como si nada. Como no iba a tardar en irme, no les dije nada. En fín, esta gente es lo que el escritor Santiago Lorenzo en su novela Los Asquerosos llamaría con gran acierto "Mochufa". Ver aquí


                                                   ¡Hasta la próxima!

Comentarios

  1. Hola Toni, gran entrada esta con buena explicación sobre los castillos, la etimología, la historia... me ha chiflado leerla.
    A veces, no es necesario tener estudios en arqueología para acertar en la procedencia de unos restos, y no por ello estoy intentando desprestigiar al colectivo científico, de hecho, Isabel es arqueóloga... A mi también me atrae mucho contemplar esos restos de fortificaciones, construcciones, defensas... me sorprende bastante la capacidad física que tenían para poder levantar semejantes tochos en esos remotos y escarpados enclaves.
    Los paisajes son espeluznantes, y solitarios, por lo que veo, a excepción del río y de los parroquianos del balón de oro... ya es mala suerte... con lo ancha que es Castilla.
    Lo del móvil... lo has contado de una manera tan intrigante, que ni porque hubiera salido ardiendo la casa, hubiera dejado de leerlo.
    Es esa habilidad que tienes con la narración, la que hace que sigamos aquí, embobados con tus peripecias.
    Un abrazo, compañero... y os sigo. ¡Salud!

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    Respuestas
    1. Hola Fran.

      No sabía que Isabel era arqueóloga. La zona de Cadiz es apasionante en ese campo con Tartessos, Grecia, Roma, íberos, etc

      Como ves me encanta explorar castros que hubo por los muchos peñascos serranos de estas comarcas. De hecho, a lo largo de los años tengo un montón de entradas y fotos de muchos de ellos.

      Lo del movil me río ahora, pero reconozco que lo pasé muy mal y al final reconocí que tuve un enorme golpe de suerte, pues justo antes de verlo estaba ya decididio a abandonar y seguir bajando al coche.

      Oye que gracias por esas palabras tuyas!!

      Un abrazo.

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