EL NACIMIENTO DEL RÍO CASTRIL Y LAS CERRADAS DE LA MAGDALENA Y DE CASTRIL


La inestabilidad y la incertidumbre de la meteo en época invernal hace que cuando planeamos una escapada con la furgoneta debamos estar cambiando de destino montañero todo el rato. Al final, y dentro de un radio de las 4 horas de viaje, nos salió que en ese vértice que se crea entre las provincias de Murcia, Albacete y Granada no daban apenas lluvia. Por lo que ese fue el destino y eso es así porque vi la ocasión idónea de subir a la Sagra en la provincia de Granada, una enorme y solitaria montaña conocida como el Moncayo del Sur, siendo la comparación bastante acertada. Fue Dani el que mostró en su blog la ascensión a esta mítica montaña sureña. Lo que no esperábamos que tuviera una poca nieve que engalanaba la montaña y esa nieve..... pero ¡alto! que me adelanto.

Un día antes de partir, vimos que el sábado, el día pensado para ascender a la Sagra, se volvía brusca y meteorológicamente malo, con mucha nubosidad y lluvia/nieve. El domingo daban mejor tiempo por lo que sería este día el señalado para subir a esta montaña. Para el sábado vimos que un poco más al sur estaba el Parque Natural Sierra de Castril, un pequeño Parque granadino que conforma el frontal meridional de la Sierra de Cazorla. A lo largo de los años había visto muchas fotos de dicha comarca y me había llamado la atención, pero la lejanía de Cuenca, estando antes las Sierras de Segura y Cazorla a un lado y las montañas alicantinas a otro, hacia que fuera un destino no visitado nunca. Terra incognita para nosotros, aunque con la Furgoneta cada vez queda menos tierra desconocida para el matrimonio Diaz-Virtudes.



Además, un amante del senderismo y la montaña si baja hasta Granada suele ser para llegar a Sierra Nevada, quedando esta comarca de Castril como marginada. Como somos de querer conocer lo más posible, y sabiendo que ese Parque de Castril guarda unos paisajes seguramente atractivos, allí fuimos al bello pueblo de Castril a pasar la noche con la furgo.

Siendo nuestra 1ª incursión en este parque Natural, el plan era muy sencillo. Iríamos a conocer el Nacimiento del río Castril. Llevo mucho tiempo sin visitar nacimientos de ríos, cuando antaño era una de las actividades senderistas con las que mas disfrutaba en los diversos viajes por el país, unos cuantos en solitario. Al volver a la furgo, me acercaré yo un momento a ver otro paraje cercano, la Cerrada de la Magdalena, donde este arroyo tributario del río Castril ha creado allí un lugar espectacular.

En cuanto a la morfología de este nacimiento es llamativa, pues forma parte del espolón sur de la Sierra de Segura/Cazorla y es un valle alargado y encajonado, y esto último es así, pues ambos lados del valle del río estan formado por una cordillera que sobrepasa los dos mil metros, con el Empanada (2106 m.) o el Tornajuelos (2136 m.) enmarcando el bello y exuberante valle por donde, tras nacer a 1400 metros crea el embalse del Portillo, ya en el pueblo de Castril y, despues de 42 km, en el embalse Negratín, da sus aguas al río Guadiana Menor, afluente del Guadalquivir.

Esa ruta la complementaríamos con otra pequeña excursión por dentro del pueblo de Castril, ya que el río conforma la conocida como Cerrada de Castril. En estas sierras béticas jienenses y granadinas el término cerrada viene referido a todo lo parecido a un desfiladero, tajo, estrecho donde suele haber un río o arroyo por su interior. Las dos cerradas que vais a ver en esta entrada son dos buenos ejemplos de topónimos peculiares. 


Hemos dejado el coche en el Cortijillo, donde hay un aparcamiento. Comenzamos a andar bien abrigados, ya que estamos en invierno. Algo de bruma mañanera se adivina.


                  A lo largo de este valle nos iran saliendo distintos y curiosos cortijos.

 

Como este de la Saludada, que puesto contra las inmensas rocas de los laterales del valle se vuelve más espectacular. (foto tomada a la vuelta)


                     La ruta no tiene pérdida ninguna, yendo paralelos al cantarín río Castril.


Llegamos al Cortijo del Nacimiento donde está la tubería que trae agua del nacimiento hasta aquí.


                                       Donde hay una pequeña Central Hidroeléctrica.


               El sendero bordea las instalaciones para ponerse en este lado derecho del valle.


                               Al coger altura, al otro lado nos aparece esa grieta en la roca.


Esto viene a ser una Cerrada, aunque en este caso, no conozco el nombre, ya que la de Magdalena que os enseñaré ahora después, está donde hemos empezado a andar.


        Un poco más arriba, ya nos encontramos sin cortijos, solo el río y su ecosistema fluvial.


Por este puente salen otras rutas hacia lo alto de esos laterales que superan los 2000 metros y que nos llaman como la miel al oso.


                        Esas zonas altas guardan figuras tan sugerentes como esos gendarmes.


                   No se aprecia bien, pero hacia un ventisca que nevisqueaba copos de nieve sueltos.


 Esto se estrecha por momentos, mientras vemos el río y al lado el canal para sacar el agua.


                               El sol intenta entrar como sea en el paisaje pero le cuesta.


Entramos en su cabecera final, donde se respira pureza, sin casas, todo verde, el río cristalino, a ratos aguanieve, a ratos sol.


             Vamos subiendo y se va oyendo el rugir del nacimiento. ¿De dónde saldrá el agua?


               Valle abajo, el cielo es campo de batalla, todo muy típico de este tiempo tan loco.


La senda se adentra en el lapiaz y a la izquierda de la foto vemos un panel, que debe ser el mirador.


                                               En ese hueco/covacho parece que mana.


                     Del centro mana casi toda el agua, aunque a la izquierda de la foto, abajo.....


                                    Se ve que tiene más manantiales que caen en chorreras.


      Dejamos el mirador y nos acercamos al cauce seco, justo un poco arriba del nacimiento.


Seguramente en epoca fuerte de deshielo de la nieve esa pequeña gruta sea otro manantial.


                                  Desde aquí vemos esa primera poza que hace el río Castril.



Si bajamos un poquito más, la visión gana, fijándonos en esas pequeñas surgencias que manan de la pared.


                                 Preciosidad de nacimiento que merece bien la pena su visita.


                             El agua mana del suelo, justo ahí en la parte superior de la foto.


                        Vista hacia abajo, viendo como se le suman los manantiales chorreras.


                          Una senda sigue subiendo para arriba y decidimos tirar.


                                        Y coger perspectiva del hueco donde nace el río.


Ese rebaño que ven, y el presunto perro que hubiera, hizo que Maru no quisiera seguir. Tampoco pasaba nada, pues aún, de vuelta, teníamos que ver muchas cosas.


                     Por eso iniciamos la bajada, fijándonos en otras cosas, otras perspectivas.


                      Por ejemplo, esa Morra del Calar encima de la Cerrada de la Magdalena.


Llegamos al coche, y me voy yo a ver la cercana Cerrada de la Magdalena, mientras se me abre el valle del Castril por dónde he venido.


                                                     La senda muy bien definida para llegar.


                           Mientras voy, los paredones rocosos se van acrecentando.


Al otro lado del valle, la cuerda dosmilera va guardando algo de nieve de este tiempo ajetreado.


De repente, a la vuelta de la senda se nos abre la visión de la Cerrada de la Magdalena.



El arroyo baja caudaloso, pero a los largo de los tiempos no ha conseguido abrir aquello bien bien.


                                  Ya había oído de la espectacularidad del aquel paraje.


                                   Además, el arroyo que viene ha creado una bella poza.


                             Dándole el toque parasidiaco al paraje. Fíjense a la izquierda.


                     
                                 Porque parte del arroyo sale por ese agujero tubería natural.


                                                     Aquí, casi al borde de ese agujero.


                               En verano, me imagino que estará seco, pero menudo baño sería.


                                Me voy, echándole un ultimo vistazo a tan encantador lugar.


Bajamos con el coche por el alargado valle, hasta que nos topamos con el pequeño Embalse de Castril.


Desde los altos de la pista forestal, me sale en medio la Cerrada de la Magdalena y encima suyo la cuerda del Cerro Empanada, la 3ª mayor altura de esta sierra, con sus 2106 metros.


Llegamos al bonito pueblo de Castril con las montañas detras. Fíjense en el medio de la foto como se ve la presa que sujeta, encima del pueblo, el embalse.


Aviso a furgos/caravanas: es un pueblo de calles empinadas y estrechas. Lo que hay a la derecha del cerro rocoso que veis en medio es la Cerrada que vamos a visitar ahora.


El cerro es el atalaya donde estuvo su castillo islámico que ese día estaba cerrado y no pudimos visitarlo.


                              Aparcada la furgo en un parking que hay, buscamos el río Castril.


                                Que nos va a llevar a su Cerrada, que vale 2,5 euros la visita.


                                               Y merece mucho la pena, por lo bonita que es.



                   Maru se había perdido la de la Magdalena, pero esta de Castril sí que no.


Vistazo hacia atras, con esa casa dentro de la roca que tuvo que ser algo de aprovechamiento hidroeléctrico.

            

                          Además, nos la esperabamos muy corta de longitud y no es así.


Saliendo ya de su tramo más encañonado mientras vemos como también canalizaban agua para el riego de huertas.


                   Esta pasarela nos va pasar al otro lado para empezar a salir de la cerrada.


Estamos muy gratamente sorprendidos de los encantos de Castril y su sierra, y eso que solo hemos rascado en superficie.


                                Un tunel hecho adrede nos saca definitivamente del cañón.


                             Y nos lleva a este cortijo que se ve que era alojamiento rural.


Ahora en ligero ascenso vamos a dar la vuelta a la peña donde arriba está el castillo. Fijaros en medio.


                      Muralla antigua trasera para mantener la inexpugnabilidad de castillo.


Aquí ya estamos a punto de entrar en el pueblo. Una pena que el castillo estuviera cerrado.


                                                                   Una calle de Castril.


               Pueblo de visita aconsejable. Ahora buscaremos un bar para tomarnos algo.


                       
                            Y del bar salimos con estos dos productos artesanos de la comarca.


                       
                                  Sierra de cabras y, por tanto, hay que catar alguno de ellos.


                        
En la furgo nos hicimos una ensalda de mandarina, bacalao, aceituna y un buen aceite de oliva. Ummmmmm.....


    Despido la entrada con Castril y su entorno montañero. Por la tarde, nos fuimos a Puebla de Don Fadrique, ya que la Sagra nos esperaba.



                                                            ¡Hasta la próxima!






Comentarios

  1. Fran de Cádiz, el de los pájaros.27 de septiembre de 2026 a las 7:28

    Muy buenas, Maru y Toni,
    Sí que es una propuesta a tener en cuenta. Me encantan esos paisajes angostos tallados por cursos de agua. Muy probablemente, en esos ríos se puedan ver lavanderas cascadeñas y mirlos acuáticos. Imagino que visteis buitres leonados, y puede que algún quebrantahuesos. Es una zona que no conozco, y es que nos ocurre lo que a vosotros... que si vamos a Granada, tiramos siempre para Sierra Nevada. Creo que vamos a tener que replantearnos las salidas.
    Muchas gracias por el reportaje, y un saludo a ambos.

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    1. Hola Fran.

      Buitres sí vimos a lo lejos, quizás alguno era quebrantahuesos. Pues sí, Granada era es un buen ejemplo de esto que hablamos. La gran mayoría de visitantes, sean montañeros o turistas, tiraremos a Sierra Nevada, y estos parques como el de Castril o la Sierra de Baza se quedaran sin visitar. Ademas, la gran extensión de Sierra Nevada hará que nos dé para quedarnos allí todas las visitas. En este caso, fue la Sagra y el no querer hacer muchos más km, lo que nos hizo conocer el Parque de Castril y las muchas posibilidades que tiene.

      Un saludo

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  2. Hola Toni.

    Qué curioso, ya que me mencionas, que cuando Laia y yo hicimos la escapada para subir a la Sagra, la misma tarde después del ascenso terminamos en Castril, atraídos por una feria de productos locales en la que compré algunos quesos de la zona y también probé algunas cervezas artesanales. Estando allí sopesé quedarnos y hacer alguna ruta por allí el día siguiente. Seguramente alguna de las rutas que miré sea posiblemente alguna de las que tu muestras aquí, no lo recuerdo. Si que recuerdo que llegar a su punto de inicio implicaba un buen trayecto de furgoneta, por lo que decidí ceñirme al plan inicial, que era hacer la ruta de la Sierra de las Cabras para así el día siguiente salir de regreso a Betxí después de comer. Así que tengo pendiente volver y conocer un poco todo aquello. Pero el pueblo me pareció precioso, y su entorno aún más. Y visto lo visto en este reportaje, con todo ese festín de calizas, cerradas, agua por doquier etc., no descarto bajar por allí este otoño invierno, incluso principios de primavera, cuando las condiciones de la montaña aún no sean propicias para escaparse a mi amado Pirineo😉

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      No sabía o no recuerdo que me dijeras que en tu escapada a la Sagra estuviste en Castril. Sí que fuiste a las Sierra de las Cabras en la raya con Albacete. La verdad que estando Sierra Nevada tan cerca no habría apostado mucho por nuestra visita a toda esta parte sur de Cazorla y Segura.

      El pueblo de Castril fue todo un descubrimiento con sus callecitas, plazas, el castillo, su cerrada, y toda esa linea de montañas, pasando los 2000, que se ve detras del pueblo.

      Estas sierras andaluzas en invierno, cuando por los nortes dan muy mal tiempo, son buenos planes y siempre suelen ser gratas sorpresas.

      Un abrazo.

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