domingo, 24 de febrero de 2019

RADIOGRAFÍA DE UN SITIO HARTO SINGULAR III (EL PANTANO DE LA TOBA)



En la 3ª entrega de Radiografía de un sitio harto singular, voy a enseñaros el pantano de la Toba, uno de los tres pantanos serranos conquenses por excelencia, junto con el de la Tosca en Santa Mª del Val y el del Molino de la Chincha en Vadillos. Los tres son pequeños pero son muy bellos al estar encajados entre sierras y rodeados de árboles; además, ayuda mucho que al ser de pequeña capacidad, hay muchos inviernos/primaveras que se suelen llenar. No debo olvidar el pantano de Contreras pero al ser de gran capacidad, lo he sacado de este listado de pequeños embalses.
Aparte, hay una serie de embalses serranos aún más pequeños pero su mínima capacidad les hace ser desconocidos, como pueden ser el del Batanejo en el río Guadazaón, el del Bujioso en el Cabriel o el de la Ruidera en el río Guadiela. Algunos han salido a lo largo de los años por este blog.

Este pantano de la Toba, enclavado en el término de Cuenca capital, es uno de esos parajes que está absolutamente ligado a mi vida, desde la más tierna infancia, en la que nos traían nuestros padres a bañar o pescar. Tengo recuerdos bastante nítidos para los pésima que tengo la memoria antigua de ver el amanecer, siendo un chaval de 10/12 años, en los pantanos de Santa Mª del Val o de la Toba, acompañando a mi padre a pescar.

El pantano lo crea el río Júcar y esta entallado por un lado por las empinadas laderas y las paredes rocosas verticales de la Muela de la Madera, y por otro lado por los Cerros de Monteagudillo, Cabeza Gorda y la Modorra.





Pero vamos dejar el lado personal y emotivo y vamos a centrarnos en él, contando un poco su historia, alternándolo con fotos antiguas que he cogido prestadas de internet. Dar las gracias de antemano por usar estas fotos a quien pueda ser el dueño de las mismas.

El pantano de la Toba lo crea el río Júcar, y fue construido en 1925, un poquito antes de la construcción del canal que lleva el agua desde este pantano hasta la laguna de Uña, y de allí, por un canal aéreo hasta la Central Hidroeléctrica de Villalba. Su capacidad es de 158 hectáreas, y antes de 1925 por allí iba el río Júcar.
Más o menos pordonde pasaban los rebaños de la Mesta y alguna construcción que hoy en día estaría debajo de las aguas y ni en épocas de sequía han salido a la luz, ya que al estar en la misma ribera del río, eso siempre está anegado de agua.
Las fotos versaran del pantano en diferentes estaciones, desde distintos puntos y con variadas meteos.


Vamos a verlo desde su comienzo hasta el final, empezando cuando el río Júcar entra en lo que se considera el pantano.


               Una bonita entrada donde despuntan una serie de grandiosos sauces.



                                
                                       Este si el comienzo del pantano propiamente dicho.



                                                   Aquí dicho comienzo a rebosar de agua.




                         Primeras nevadas pero aún escasas, viendo el caudal del pantano.




                   Cómo se reflejan  en el agua los bordes de la Muela de la Madera.




Esos bordes de la Ceja de Peña Betaya, que entalla el pantano y veremos un poco más adelante. Este es el mismo tramo de la foto de antes.

                     Vamos a ver ese comienzo de pantano desde otras ópticas.


Como buen pantano serrano de agua dulce es rico en las plantas acuáticas del género Potamogeton, las conocidas como espigas de agua.


                                                           A vista del Dron Paco.










               Antes de ensancharse, el pantano da unos quiebros a unos puntales rocosos.


Allí se crean unos cortos brazos de pantano, donde en las tardes del verano nos vamos a echar unas cabezadas.


                           Mientras yo ejercito los brazos con lanzamiento de Nachos.


        En época de lluvias en ese comienzo del pantano, le cae al mismo esa estética chorrera.



                                          Desde lo alto de la Ceja de la Muela se ve así.



                                                                            Y así.



Vista antigua parecida a la foto de antes, donde se ve el río Júcar antes de la existencia del pantano, y donde vemos el Cerro de Monteagudillo.





Cuando no existía el pantano, a pie de río estaban estas casas, puestas muy cerca del Puente del Real que cruzaba el Júcar por algún lugar cerca de este lugar. Esos restos están hoy bajo el agua.



Vista lejana de dichas casas, donde vemos que el Júcar después de ese estrecho, donde seguramente hubiera una cascada,  crea un remanso con una buena y alargada poza donde habría un buen baño con esas paredes verticales.






Río arriba de donde están las casas vemos como el Júcar se encañona, mientras a la derecha aparece una bonita cascada que vuelca al río.




El arroyo en cuestión es la Rambla Grande de Monteagudillo, que por lo que parece tiene dos ramales que vuelcan al río, la cascada de antes que se intuye al fondo a la derecha, y estas chorreras que se ven en la foto.







Ahí tenéis al pantano enmarcado, desde aquí por los bordes de la Muela (Barranco de la Sorquilla) y al fondo por los tres cerros, de izquierda a derecha: Monteagudillo, Cabeza Gorda y la Modorra.



Vamos a ubicarnos con esta vista desde Monteagudillo, donde vemos crecer el pantano de derecha a izquierda.



Otra vista lejana del pantano. Fíjense que el Júcar trae el agua chocolate, ya que al fondo los grandes cerros de la Serranía empiezan a tener nieve.



                                            Vamos a la parte que el pantano es más ancha.



                     Cuando el invierno se pone riguroso, gran parte se suele congelar.



                                           Verlo congelado es todo un espectáculo.





         Tiramos una piedra gorda lo más lejos posible para ver como patina hasta que se para.



                                   En otra parte del pantano más estrecha se ve así.



Aquí el hielo es más gordo, y es posible que se pueda patinar pero no voy a ser yo el incauto descerebrado que lo pruebe.



                Cuando el pantano está sumido en la niebla, es muy irreal y sugerente.


                     En el pantano se crea una isla, dependiendo de la cantidad de que tenga.


                        Por los riscos de arriba podemos ver esta parte a vista de dron.


    En este caso el islote al que hago mención, que en la foto está a punto de dejar de ser isla.


Una fantástica vista del pantano muy bien de agua, con su color típico y con el islote ideal para aislarte de todo. El Cerro de la Modorra emerge poderosamente.

                                    Distinta perspectiva del islote en época más invernal.


Detrás del islote se ve el brazo más largo del pantano, conocido como el Brazo del Boquerón.


                                        Un brazo de gran extensión y de gran belleza.


Este brazo no lo creo el río Júcar sino que lo crea el paraje mencionado en el Primer Capítulo de Radiografía de un sitio harto singular.


En este caso, el Arroyo del Boquerón, que en época de lluvias viene a nacer en la Cueva homónima. (ver enlace de la foto de arriba)

               Vista del pantano desde lo alto de la Muela y al fondo se puede apreciar....

                                                            El brazo del Boquerón.

                                                  Vista del brazo desde otra perspectiva.

                                                     Y otra distinta en otra época.


                                                              Volvemos al pantano.


           Todos estos pequeños pantanos serranos de Cuenca son primordiales para.....




                   Poder actuar con suma rapidez en caso de execrables incendios forestales.




Por supuesto, la Toba es un gran sitio de baños, aquí Nacho y mi sobrino Juan, al igual que 40 años atrás veníamos nosotros.


Cosas peculiares que guarda la Toba, como este arroyo caudaloso que vierte sus aguas al pantano.


Que viene a nacer en época fuerte de lluvias a escasos metros y se conoce como la sima surgencia de Fuencaliente, una profunda grieta donde se puede hacer espeleobuceo en verano, y que recoge parte del agua de lluvia que cae sobre la extensa superficie de la Muela de la Madera.






  Desde los bordes de la Muela, podemos atisbar la presa del pantano. A la derecha asoma entre nieblas el Cerro Monteagudillo.




                A la presa vamos un día en que el pantano está al 100% de su capacidad.




                         Y tienen que estar abriendo las compuertas cada poco tiempo.

   Cuando abren las compuertas de la Toba, el Júcar llega a Cuenca ciudad hecho una bestia.


 Al estar rodeado de las laderas de la muela, el pantano es un lugar ideal para captar reflejos.


                                Me voy a despedir con este skyline de la Toba y los 3 cerros.
Hasta la próxima

12 comentarios:

  1. Muy bonito TOni ya estuve hace dos años y muy agreste y bonito el paraje este verano espero repetir, las fottos aunque de distintas estaciones excelentes Gracias

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    1. Hola Karmaikel.

      Pues encantado que te guste, y gracias por comentar.

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  2. La cascada es la de Fuencaliente, esa de la foto antígua, por cierto seguro que son de la colección que colgué hace años en embalses.net
    Ahora no se puede cruzar el muro porque a mi empresa se le ha ocurrido la genialidad de poner vallas, se han cargado el único paso entre la zona de la Residencia de La Toba y La Librería, se ha denunciado y la fiscalía de Medio Ambiente ha hecho ni caso y ha dado la razón a los naturgys porque dicen que es por motivos de seguridad, ya ves, la gente de ahora debe ser tontita porque ese paso lleva abierto desde 1925 y nadie ha caído ahí, es un averguenza que los pasos sobre el Júcar quedasen en su día anegados por el embalse y que la presa se constituyese como vial de paso, ha estado dando servidumbre hasta Mayo de 2018 en que a Naturgy le dió la vena t cerró así por las buenas, ya me contarás si hay un incendio al otro lado del muro y en ese momento no están los helicópteros del Prado de los Esquiladores, a ver como hostias pasa el retén al otroi lado del muro, una auténtica barrabasada la que han hecho estos mamarrachos y eso que yo trabajo ahí, pero no me corto un pelo, al que s ele haya ocurrido es un mamarracho.

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    1. Hola José Luis.

      Lo 1º es darle las gracias por las fotos, si son las que colgó en su día.
      Por otro lado, entonces esa cascada de Fuencaliente de la foto antigua es el agua que viene de lo que hoy es la Rambla grande de Monteagudillo, proveniente de Tierra Muerta, no?

      No estoy seguro de entenderle, el único paso al que te refieres es por el muro de la presa, no? pero está abierto o por lo menos a principios del este invierno estaba abierto pues yo lo crucé al otro lado para ir por la Cola del Boquerón.
      En el caso que la hayan cerrado, esa actuación está muy mal porque no hay otro paso tan fácil y cómodo para llegar al otro lado.

      En fin, gracias por comentar estos datos.

      Un saludo.

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  3. Precioso reportaje Toni gracias por darnos a conocer nuestra serranía

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    1. Hola Ángel.

      Gracias a ti por leerme y comentar.

      Un saludo.

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  4. Hola Toni.

    Hemos pasado tantas veces junto a la Toba, camino de las diferentes excursiones que nos has preparado durante estos años por la Serranía, que me resulta ya un lugar tremendamente familiar, y por que no decirlo, especial. Me ha hecho mucha ilusión leer este reportaje y ver el embalse desde diferentes perspectivas, estaciones y épocas (un puntazo lo de buscar fotos antiguas, te copiaré la idea de vez en cuando), así como sus curiosidades y recovecos.
    Otra de la frases que se me quedó grabado del libro tuyo y de tu padre fue un pie de foto en una bonita imagen del pantano en el que reza: "El Pantano de la Toba asemeja a un gran lago de montaña, encajado entre pinares.".

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      Pues sí, muchas rutas más lejanas en la sierra tienen su paso por la Toba.
      Lo de buscar fotos, alguna vez lo hemos comentado, es un coñazo pero en los últimos tiempos me está entrando menos pereza que antes (No me preguntes el porqué porque no lo sé) y de hecho, en los próximos meses van una serie de recopliaciones made in mías, jejeje..en alguna saldrás.

      Es verdad que los pantanos enclavados en las sierras con bosque alredededor tienen más magia para mí que los que están fuera de estos parajes.

      Un abrazo.

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  5. Hola Toni,

    Gran labor didáctica el presentarnos este pantano de la Toba, tus crónicas nunca defraudan.

    No conocía este bonito enclave tan cerca de la ciudad de Cuenca, sin duda un rincón perfecto para pasar las tardes de verano refrescándose en el agua y disfrutando de la montaña.

    Esa comparativa con las fotos antiguas me ha gustado mucho, así como ver esas grandes piedras "flotando" encima del hielo que te llaman a ponerte a caminar por encima, pero mejor no fiarse, que uno nunca sabe el grosor del hielo ni lo que aguantará.

    Salud, pantanos y descubrimientos conquenses!!!

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    1. Hola David.

      Gracias, hombre, por tus palabras. El pantano en sí, nosotros solo lo solemos aprovechar en verano para bañarnos pero es muy frecuentado por piragüistas el resto del año.

      Lo de esas fotos antiguas es que cuando por internet o redes sociales veo alguna, lo que hago es guardar una copia y luego más adelante usarlas. La verdad que quedan muy chulas en las entradas.

      Lo del hielo es una pasada, como mucho patino un poco por las orillas que se que si se rompe cubre poco pero ni loco me meto más adentro. Yo creo que para el peso de una persona recia y fuerte como yo no está hecho este hielo; el de Alaska seguro que si pero este no.

      Saludo y pantanos helados.

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  6. Veraneé en la Residencia de La Toba casi durante 30 años, pues mi padre era empleado de Uniòn Fenosa y puedo decir que no hay un lugar en el mundo tan alucinante como éste.. Me marcò para siempre... No hay ni un sòlo día, que no me acuerde de mi amada Residencia, su pantano, su Modorra, su Monteagudillo, su Sierra de la Madera, su hotel del Direcciòn, ahí arriba, aislado del resto de la residencia, donde pasé alguno de esos casi 30 veranos.. Su pueblito de Uña, los paseos nocturnos por la carretera, las barbacoas en la Modorra, al lado de la fuente.. Y mi Fuencaliente, de la que hablais, debajo del imponente Pico Patolas, al que tantas veces subí... Un paraíso en la tierra..

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    1. Hola Joaquin.

      Encantado que la entrada te haya despertado tan buenos recuerdos. A mi toda esa zona también me traen muchos de la infancia, los baños en el pantano, barbacoas en la Fuente del Arenazo o en la Fuente las Tablas antes del albergue, la cola y cueva del boquerón, etc, etc..

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