domingo, 15 de diciembre de 2019

EL PICO DEL ÁGUILA, EL CENAJO DEL ARTE Y LA HORADÁ/OBRADÁ



Uno de los bellos parajes desconocidos de la Serranía de Cuenca es lo que se conoce como el Rodenal del Cabriel, y digo desconocido porque solo los oriundos/visitantes de los pueblos de Cuenca y/o los amantes de la naturaleza/senderismo sabemos de la belleza de tal paraje. Pero esto no lo digo yo así porque sí. Me salgo de apreciación subjetiva para transcribiros este párrafo:
Debido a la singularidad, representatividad y belleza de las formaciones geológicas y vegetales de la zona, así como por sus valores faunísticos, se entiende necesario iniciar el procedimiento para la declaración como Monumento Natural, la zona de la provincia de Cuenca denominada Rodenal del Cabriel………..”
……El área denominada Rodenal de Cabriel se localiza en la provincia de Cuenca, dentro de los términos municipales de Boniches, Campillo-Paravientos,  Cañete, Pajaroncillo y Villar de Humo y ocupa una superficie de 9980,60 ha”
¿Y esto que es? Se dirán algunos. Pues os he leído un extracto del Acuerdo de 02/11/2004 del Consejo de Gobierno de Castilla La Mancha por el que se inicia el procedimiento para la declaración del Monumento Natural Rodenal del Cabriel.
¡Ojo al dato! Que esto es del año 2004, y a fecha de hoy, 2019, ese Monumento Natural como figura jurídica no existe.
Sin entrar a valorar los porqués, los pros y los contras, decir que para los senderistas de bien es todo un placer recorrer y admirar estos paisajes una y otra vez.
Además, para poder acceder a parte de este paraje sin ser un entendido, hace años, seguramente como parte de la vertebración de ese futurible monumento natural, se hizo el sendero PR-CU 66 “El Rodenal de Boniches” de 15,5 km de longitud para conocer parte de este paisaje.
Al iniciado en el mundo de las sendas o a quien no lo conozca, se lo recomiendo hacer, siendo primavera y otoño las mejores épocas sin duda, ya que el vergel de naturaleza que es, estará de colores varios.




En la entrada de hoy, os voy a enseñar tres parajes incluidos en el inexistente  Monumento Natural. El 1º que visitaremos la Peña del Águila, entre Cañete y Boniches. Dejando el coche como para visitar el Castil del Rey, subiremos por una pista, obviando dicho Castil (lo vimos en esta entrada), para llegar al Collado del Rinconazo, y de ahí, subir al Pico del Águila y recorrerlo por sus bordes en sentido descendente hacia Cañete, en lo que se llama la Maloja/Malojá. Luego volveremos al coche por el mismo sitio.


Ya hemos subido por la pista hasta el Collado del Rinconazo. Arriba a la izquierda asoma la Peña del Águila.


Como bien atestiguan el abrigo que llevamos y  las hojas de Roble melojo (Quercus Pyrenaica), esta excursión fue hecha a finales del otoño.


                          Pongamos rumbo hacia la Peña, saliéndonos de la pista forestal.


                    Hacia la derecha dejamos la Peña Tabarreña, que ya vimos hace años.


Y si miramos hacia abajo, vemos el valle del Cabriel, donde en primer plano asoman algunas rocas conglomeradas, y al fondo estaría Boniches.


                                        Un poco de claro trochemoche buscando los cortaos.


Las formas de las rocas aquí toman formas extrañas que nos pueden hablar de viejas leyendas, relacionadas con la misteriosa y por ahora, no encontrada, Lobetum, la capital de los lobetanos, esos celtíberos que habitaron gran parte de la Serranía de Cuenca, y que se barajan varios sitios como Moya, Albarracín, Cuenca, Cañete, y algún otro lugar.


                            Los bordes de la Peña nos atraen como si estuviéramos imantados.


            Al fondo llama mi atención la Casa del Cañizar y encima el Castillo del Saladar.


                     Tenemos un buen trecho de puntales y cortaos muy espectaculares.


                      La cámara cambia de manos, y soy yo quien sale ahora en los bordes.


                                    Pequeñas y delicadas visiones que nos otorga el otoño.


Desde aquí arriba, en dirección Cañete, tenemos en primer plano el Cerro del Cabezuelo, donde existe un yacimiento sin sacar a la luz todavía, y que se hizo famoso a raíz de que el programa de TV Cuarto Milenio hablará de él en una de sus emisiones.


              Los bordes de estos precipicios de piedra rodeno son siempre un gustazo visual.


Vistazo hacia atrás, para ver a la izquierda el collado del Rinconazo que es lo que tenemos ahí delante. El cerro que tienen al otro lado del collado es Cabeza del Carrascal.


                                  Seguimos con nuestro festín de bordes y puntales.


                 Durante unos instantes compruebo que puede sentir los amigos buitres.


Aquí vemos como el Pico del Águila comienza a perder altura y descender hasta crear el estrecho por el que va el río Mayor.


Y al fondo del todo, aparece el pueblo de Cañete y la vega del río Mayor, artería principal del río Cabriel.




Luego, más alejado del pico del Águila, nos acercaremos a ver un barranco conocido como la Rambla de la Peguera, y allí ver el Cenajo/Ceñajo del Arte, donde el topónimo del Arte me descoloca un poco, y donde fliparemos visualmente con ese conglomerado de cuarcitas, siendo una roca muy poco frecuente, casi únicas en la península ibérica. Recuerden que cuando visitamos el impresionante Castillo del Rey, pudimos admirar esta geología tan extraña. Recordar que un Cenajo o Ceñajo en idioma serrano viene a ser una pared corrida de varios metros de alta con huecos/covachos/canales/ salteada de rocas de varios tamaños.


Antes de todo, vamos a ponernos en tesitura de la naturaleza que nos rodea con la flor de la jara.


                      La flor del cantueso sobresaliendo sobre el sotobosque de roble melojo.


                                 Y el musgo alfombrando el suelo de los pinares de rodeno.


   Con este entorno, comenzamos a andar buscando la cabecera de la Rambla de la Peguera.


Al que vemos en uno de sus ramales, mientras al fondo asoman las dos Cabezas de Boniches.


Ya estamos encima literalmente de los conglomerados de cuarcitas típicas de esta parte de la sierra.


                                             Con ojos y formas curiosas en su estructura.


                        Y como no! con abrigos pastoriles aprovechando sus huecos.


                                Bajemos por donde podamos a ver el interior de la rambla.


             Donde la humedad se nota en la cantidad de vegetación que hay entre las rocas.


Como ven, estas rocas conglomerados son propicias para que se hagan multitud de huecos y pasillos.


Me salgo de realismo imaginativo para meterme de lleno en el cubismo rural y presentaros la escultura titulada el Beso Conglomerado.


Y de ahí saltaremos al terreno de la Ciencia Ficción para ver las cabezas de estos Prometheus extraños.


Pero da igual el estilo creativo, la naturaleza geológica aquí se desmelena y nos proporciona rocas a cual más bella.



Salgamos a la parte alta del Ceñajo del Arte para ver lo que nos rodea como esta preciosa vista de parte del Cenajo y al fondo la Peña Tabarreña.


Si lanzamos la vista más allá en dirección norte, asoma la Muela de la Peña Huérguina/Peñalta, como si la hubieran cortado con una radial.


             En dirección oeste asoma Cabeza de Don Pedro con sus antenas en la parte alta.


         Pero volvamos al Cenajo, que es una fuente inagotable de rocas y visiones nuevas.





No sé de donde sale el antiguo topónimo del Arte, pero puede que sea al contemplar todas estas rocas.



                 Mientras yo lanzo fotos, Paco se va por abajo buscando recovecos.


En primer plano asoma el Puntal de la Peguera, encima de la rambla que se dirige hacia el río Cabriel, destinatario final de todo atisbo de gota de agua que haya en esta extensa región que es la Serranía baja de Cuenca.


          Curiosa la erosión en el conglomerado como si se arrancaran pegotes del mismo.


      Algunas de estas rocas del Ceñajo, tienen dos o tres decenas de metros de caída vertical.


No muy lejos del Ceñajo del Arte, visitaremos otra formación geológica muy curiosa, conocida como la Horadada (digase Horadá), aunque también se le llama como la Obradá, un bello arco rocoso de conglomerado que veremos de distintas ópticas. Curiosamente, este arco está dentro del sendero PR 66, que solo tocaremos al visitar dicho arco.


                                  No tiene pérdida pues las marcas del sendero lo indican.


                               Aunque semejante belleza natural se ve desde muchos sitios.


Vamos a enmarcarlo con una de las Cabezas a la izquierda y esa extraña chimenea en el centro.


                                                Vais a verlo desde diferentes ópticas.

















                                    Vamos a ver el arco de la Horadá por detrás.










       Y nos despedimos con el arco de la Obradá y al fondo la Cabeza de Boniches.


De arriba a abajo, tenemos marcados los puntos donde están el Pico del Águila, el Cenajo del Arte y la Obradá.


¡¡Hasta la próxima!!

14 comentarios:

  1. Felicidades, otra entrada de Boniches que le hace justicia. Quizás buscando mas encuentres Lobetum que hay muchos restos muy interesantes por esa zona ;)

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    1. Hola Anónimo.

      Cuando uno recorre con frecuencia los montes de Boniches, Pajaroncillo y estos pueblos de alrededor se da cuenta de la belleza de estos entornos.

      Un saludo.

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  2. Como ya te comenté en mi blog en su día, tuya fue la culpa, y bendita culpa, de que nos dejáramos caer Fernando y yo por Boniches para hacer esa ruta tan chula. No tan completa y algo distinta a la tuya pero que resultó una gozada. Esas formaciones de conglomerado son realmente fascinantes y qué decir de los miradores de rodeno. Una maravilla de la Serranía que habrá que revisitar. Un abrazo.

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    1. Hola Paco.

      No me acordaba que ya visitasteis los montes de Boniches y del Rodenal del Cabriel. Esa mezcla del conglomerado con el rodeno es especialmente bonita.

      Si vuelves por acá, no dudes en llamarme que en media hora estoy allí y andamos juntos.

      Un abrazo.

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  3. Hola Toni.

    Qué pasada de paisajes de pino, cortaos de rodeno y espectaculares formaciones de conglomerado. El paraje del Ceñajo del Arte me ha parecido de una espectacularidad exquisita. Otro rincón serrano en el que perderte para explorar cada recoveco dejar que la imaginación vuele buscándole parecidos, sean razonables, sean abstractos o cubistas, a esa caprichosa erosión en el conglomerado. La foto en la que aparece el Arco de la Obradá, con esa ventana más pequeña, y la Cabeza de Boniches a modo de volcán me ha encantado, y nos traslada a alguna isla remota del pacífico.

    De lo que no cabe la menor duda que toda esa zona del Cabriel, entre el Saladar, las Corbeteras, los rodenos de las peñas del Águila y Tabarreña, esas Cabezas de Boniches y este Ceñajo del Arte tiene una riqueza natural increíble.

    Un abrazo.

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    1. Hola Dani.

      El Cejaño del Arte para mí fue una sorpresa, porque cuando empezamos a bajar y entrar en ese plantel geológico tan peculiar nos quedamos maravillados de esa mezcla tan visualmente potente con el verde de la pinada y como tú dices que la imaginación no para de ebullir en la cabeza de uno.

      Tienes razón ese triángulo que quedaría entre todos esos sitios que dices es algo que tiene un ecosistema y entorno muy especial (Me imagino que la erosión del valle fluvial del Cabriel es el que ha ido dejando ese tapiz geologico con piedra rodeno y conglomerado a ambos lados del río) Vosotros conocisteis, aparte del Saladar, el Castillo del Rey (creo recordar) que está tambien muy cerca.

      Un abrazo.

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  4. Hola Toni,

    La primera parte de la crónica, con esos cortaos me ha encantado, pero ha sido llegar al Ceñajo del Arte y flipar...

    Impresionantes esos preciosos bosques de pino y los robles melojos, ojalá se pongan las pilas y declaren de una vez por todas la zona como Monumento Natural.

    Esas formaciones de conglomerado hacen que uno no pare de dar rienda suelta a la imaginación y a pensar la de siglos de erosión que han hecho falta para lograr semejantes obras de arte.

    Salud y conglomerados artísticos!!!

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  5. Hola David.

    Pues si, la verdad que no estaría mal que lo calificaran como Monumento Natural, seguramente podría venir más ayudas, no sé...me imagino para limpiarlo y dejarlo limpio de cara a los incendios de verano, de limpiar las riberas del Cabriel que despues del verano se quedan algo guarras, etc, etc...

    Saludo y más monumentos naturales.

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  6. Territorio lobetano sin duda, y así nos lo confirma la única fuente bibliográfica al respecto: La Geographica de Ptolomeo del siglo II DC. Lobetum estuvo en la orbe de Cañete y Boniches (ni siquiera mucho más allá). Al menos eso es lo que nos dice la Geographica de Ptolomeo y sus coordenadas, así como la antigüedad de sus túmulos; un pueblo celtíbero que ocupaba la Serranía baja conquense hasta los confines del Cabriel con la Manchuela y que, por abrupto, confundieron el nacimiento del Guadiana con el Curso del Cabriel o de alguno de sus afluentes).

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  7. Es algo evidente: Ptolomeo ubica su territorio al oeste de Valeria, al norte de Iniesta (Salaria) y al sur de Albarracín (la antigua Alaba celtíbera, intercambiada sus coordenadas, su situación, por error, en los manuscritos por Segóbriga en la Geographica y bien los sabemos porque Segóbriga se ha localizado en el término de Saelices y no en la zona de Albarracín vs Alaba_Razín, precisamente donde figura la Alaba romana). O sea, la Serranía baja Conquense o antigua comarca de Cañete. Y eso es indiscutible porque ahí está y no tenemos ninguna otra fuente que lo pueda contradecir de la época que no sean "inventos" posteriores, ni siquiera existenten los arqueológicos que lo desmientan.

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  8. Nota: Y lo que acabo de escribir no es una inocentada.

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  9. Hola José. Me comentaba mi primo que otro lugar para Lobetum puede ser por Camporrobles, ceca de Mira/Enguídanos y Contreras.

    Felices fiestas.

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  10. Hola Toni.

    Vaya paraje más espectacular que conforma el Rodenal del Cabriel, no me extraña que en su día se quisiera declarar "Monumento Natural", porque la riqueza que esconde ese paraje es brutal, por lo que no me resulta extraño, el topónimo de arte.

    Todo ese conglomerado, me ha recordado a algunas zonas de la sierra de Guara. Algún día habrá que conocerlo, aunque sea a través del PR-CU 66 “El Rodenal de Boniches. A ver si en "breves", nos muestras otro arco natural.

    Un saludo

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    1. Hola Eduardo.

      A mi el Ceñajo del Arte también me pareció una maravilla. Ya conocía el Rodenal y ese tipo de rocas pero en ese barranco y con ese bosque húmedo allí dentro, me pareció todo un descubrimiento.

      Qué tendrán los arcos naturales , que tanto nos gustan!!

      Un saludo.,

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