domingo, 4 de octubre de 2020

ALBARRACÍN Y SU CANAL ACUEDUCTO ROMANO HASTA CELLA Y SU POZO ARTESIANO.



En mis rutas suelo saltar mucho a los montes universales turolenses, pero si es cierto que la zona más alejada de Cuenca, la de Albarracín en dirección Teruel la tengo bastante olvidada en el blog, por lo que vamos a ver un poquito de todo aquello.
En esta ocasión vamos a ver dos cosas principalmente. Por un lado, os voy a enseñar uno de los pueblos más bonitos de España sin duda alguna, Albarracín. Además, dándole el toque Magia Serrana, os lo voy a enseñar de manera inusual, un plomizo día de insistente lluvia, acompañado de nuestros buenos amigos de Betxí (Castellón), Dani y Eva. La suerte era que teníamos un guía de excepción, nuestro hijo Nacho, que el verano anterior había estado en un campamento durante 10 días en Albarracín, y se conocía aquello muy bien.
Ya os he enseñado Molina de Aragón, Cuenca por supuesto, y ahora solo faltaba la otra gran capital de nuestra extensa área del Ibérico Sur, que engloba Alto Tajo y Comarca de Molina, Montes Universales y Sierra de Albarracín, y la Serranía de Cuenca.

El otro asunto que os quiero enseñar es otro de los tesoros que guarda esta comarca turolense y es una inmensa obra de ingeniería romana, un acueducto de unos 25 km aproximadamente para llevar el agua del río Guadalaviar desde Albarracín hasta el pueblo de Cella, donde debiera haber un próspero e industrial centro romano, aunque apenas quedan restos hoy en día.
El acueducto se compone de 7 tramos todos visitables. Aquí os voy a enseñar fotos del 1º (Toma de agua), del 2º (galería de los espejos y túnel), del 4º (Barranco de los Burros) y del 7º (Casco urbano de Cella). Muchas cosas curiosas trae aparejado este acueducto, como por ejemplo, que no se investigó y se supo que era exactamente hasta la década de los 80 del siglo pasado.
Se conocía su existencia, ya que por ejemplo, en el Cantar del Mío Cid se menciona a “Celfa (Cella), la del canal”, pero la falta de datos concluyentes sobre cronología, la falta de descubrimiento de restos y la dificultad de su conocimiento hizo que hubiera una falta de atención de los arqueólogos durante muchos siglos, cosa que se empezó a paliar a finales de los 70.
Más adelante cuento más cosas de esto, ahora vamos con la visita a Albarracín.

El día de antes estuvimos de senderismo por la zona, pero este tocaba turismo, y la gran cantidad de lluvia nos cogió algo desprevenidos, por lo que había que improvisar, como pueden ver a Dani y sus bolsas de basura.

             Albarracín siempre sorprende bruscamente cuando te aparece de repente.

                         Por ese desfiladero hemos llegado nosotros desde Cuenca.

Por eso digo que sorprende, pues después de varios km de carretera por un estrecho que hace el río Guadalaviar, Albarracín te surge de repente.

 Impresionante la atalaya de su castillo, antigua alcazaba de los Banu Razim, que dieron nombre al pueblo.

El pueblo es atravesado por el río Guadalaviar.

El color adobe/rodeno de sus casas resalta con fuerza en este día lluvioso.

La turista Maru y nuestro guía Nacho.

Vamos a subir que es lo que nos gusta a los cinco.

Según lo hacemos, se nos va mostrando lentamente.

Bella como ella sola, y encajonada entre paredes rocosas.

Queremos subir allí arriba.

Para obtener vistas de esta ciudad fundada por los musulmanes, aunque parece ser que hubo restos previos de Roma, incluso asentamiento celtíbero, de lo que apenas quedan restos.

Tenemos claro que la lluvia no va a jorobar nuestros planes de visita a fondo de Albarracín.

Sus murallas son vertiginosas. Después, la taifa musulmana pasó a manos de diferentes familias nobles cristianas hasta que fue conquistada en el 1300 por Pedro III para la Corona de Aragón.

Nacho se pasó 10 días en un campamento de cinematografía en el propio Albarracín, y nos hizo de guía perfecto.

A ratos el día se pone tan tan plomizo que parece que se va a hacer de noche.

Bajamos otra vez al pueblo para ver su plaza.

Hay casas que sus balcones están a punto de chocar.

Vista del otro lado de la plaza. Era curioso ver a tanto turista, a cual más calao de agua.

Yo ya había estado varias veces pero fue distinto y curioso verla en este día tan sugerente.

Arriba a la derecha podemos ver la parte moderna de Albarracín alrededor de la carretera.

Me despido con el río Guadalaviar porque un par de km más abajo de esta foto, comienza la segunda sección de esta entrada, con el canal acueducto.

Ahora toca enseñaros el Canal Acueducto Albarracín - Cella con el primer tramo, el de la Toma de Agua, un poco más debajo de Albarracín, como a dos km, río abajo. Realmente en este comienzo no queda ningún resto de aquella obra, del azud o presa que debieran hacer los romanos para sacar el agua del río y meterla por el canal. Un azud más moderno es lo que tenemos ahora, y la obra del canal quedo totalmente desaparecida con la construcción en su día del camino/carretera.

   Pese a no haber restos, el estudio del trazado y de las cotas de altitud, han hecho pensar a los expertos que aquí estuvo el inicio.

Con seguridad, en época medieval los oriundos aprovecharon el sitio de los romanos para utilizarlo como azud para regar las huertas aledañas y algún que otro molino.


Vamos ahora con el 2º tramo, el de la Galería de los Espejos y Túnel, donde ya se puede apreciar restos del canal, tanto al aire libre, como excavado en la roca, incluso con túnel. En muchos tramos, desapareció por la construcción de la carretera, pero por suerte se ha conservado bastante tramo.

Vamos a recorrer el canal en dirección contraría a la aguas descendentes del rio, es decir, en dirección hacia Albarracín.

En estas dos fotos se puede apreciar parte semi llana y cuando ya se empieza a excavar en la roca.

                 El río, la carretera y el canal, ah, y Maru que me hace de exploradora.

                                      Vean que cada vez se pone más profundo.

                                        Hay tramos donde el canal desapareció.

Y otros que se salvaron por los pelos. Tanto la carretera como el canal se encuentran que la roca llega casi hasta el río, y había que horadar.

                            Por lo que entramos en el túnel donde hace falta linterna.

       Si le damos al flash podemos ver como va bastante metros excavados en la roca.

                    Luego tiene tramos al aire antes de entrar en otro túnel más corto.

      Cuando el canal se acerca al derruido Castillo de San Croche, nosotros nos volvemos.

No sin antes ver este castillo cristiano del siglo XII, de defensa de entrada a Albarracín, desde todas las ópticas.


 Vamos a saltar ahora hasta el tramo 4º, acaso el más espectacular, el del Barranco de los Burros. En este caso, fuimos al cercano pueblo de Gea de Albarracín, para ir con el guía de la Casa del Parque dedicado al Canal, gran acierto pues nos explicó cosas harto curiosas que de haber ido nosotros solos, no lo habríamos sabido.

Por ejemplo, los ingenieros romanos tenían claro que en esta obra de ingeniaría no iba a haber grandes arcos ni puentes, por el motivo que fuera. Por lo que demostrando gran pericia y conocimiento topográfico, se adaptaron a las líneas de nivel del terreno, y aún sabiendo que se les alargaría en longitud, trazaron un canal que iba bordeando todos los barrancos que se iba encontrando, tal y como es, por ejemplo, el de los Burros.

                             Entramos en el comienzo del Barranco de los Burros.

                    Rambla muy estética y escalonada por la que vamos progresando.

                                      El guía nos indica que levantemos la cabeza.


            Como ven el canal, en dirección a Cella, ya se aleja mucho del río Guadalaviar.

Las ventanas o loculi eran para airear el canal y ayudar en las labores de mantenimiento para sacar por ahí piedras.

                          El guía nos reúne pues estamos a punto de subir al canal.

  El canal vendría por dentro de la pared de la derecha y continua por la pared de la izquierda.

Los romanos podrían haber hecho aquí un puente acueducto como el de Peña Cortada en Chelva (Valencia)




Pero puentes grandes no hubo y lo hicieron siguiendo el contorno de los barrancos en una impresionante pericia topográfica.(Se cree que tuvo que haber puentes y arcos pequeños pero no se ha conservado ninguno)

Dejamos el cauce del barranco y subimos al canal.

Nos metemos en un túnel para ver esas ventanas hechas para la ventilación.

En las paredes se notan marcas de picos y otros utensilios.

Una maravilla, que recuerda en ciertos tramos al de Peña Cortada en Chelva (Valencia)

Durante los últimos siglos estos túneles fueron refugios eventuales de pastores, para guardar sus rebaños, de animales salvajes, y no se indagó el origen de los mismos.

Las vistas al Barranco de los Lobos desde la ventanas son muy chulas.

Tramo antes del túnel.

Nos pasamos al otro lado.

Viéndose el barranco así desde el otro lateral.

En este punto nos contaron una cosa muy curiosa.


Ya he dicho antes que durante siglos atrás no se encontró ningún hallazgo arqueológico que dijera claramente el origen de este canal y estos túneles. Me imagino que las habladurías de la gente lo achacarían que si los primeros árabes, que si los visigodos, que si romanos, que si celtíberos, que si civilizaciones olvidadas. La rumorología camparía a sus anchas sobre esta obra de ingeniería.

 Pero cuando a partir de 1978 se empezó a hacer prospecciones arqueológicas, en este punto se encontró una lucerna o lámpara de aceite romana, con una pequeña inscripción de que había sido fabricada en Pompeya. ¡Acojonante!

Eureka! Por fin había un resto claro y evidente de quien había construido aquello, fueron los romanos, y además, este descubrimiento permitió fijar cronología, el siglo I d.c, y más o menos fue utilizado hasta el siglo XI o XII.
Luego os explico porque creen que se dejó de utilizar sobre esos siglos, en plena época medieval.

Representación de como era la lucerna romana que se encontraron en este punto.

Toda esa zona es muy rica en fósiles. 


Vamos ahora con el tramo VII, y último, el del Casco urbano de Cella. Se deduce que tuvo que terminar en un Castellum Aquae, es decir, un depósito que distribuyera el agua por toda la ciudad, y de hecho, se han encontrado exiguos restos de una gran cisterna pero poco más.
Se cree que la ciudad romana no encontrada de Urbiaca pudo ser Cella, pero en los últimos tiempos, ha surgido la corriente que dice que Urbiaca estuvo en la Villa Romana de Noheda (Cuenca), donde ha salido a la luz un lujosa villa con una serie de mosaicos de los más opulentos del Imperio Romano. En todo caso, Cella como destinatario de este canal acueducto tuvo que ser un centro importante romano, pese a la ausencia de restos..

¿Por qué digo que los expertos creen que el canal estuvo en uso hasta el siglo XII, utilizándose en época tardorromana y visigótica?
Por la aparición del Pozo artesiano de Cella. (vean la foto de abajo)


La Fuente o Pozo artesiano de Cella.

Pero ¿y qué tiene que ver esta enorme balsa de agua con el canal acueducto romano que venía de Albarracín? La respuesta es nada. De hecho la aparición de esta balsa de agua como un poderoso manantial significo el fin de la existencia del canal, que después de esto, cayo en el desuso y en el olvido total.

El origen de esta fuente pudo ser que sobre un preexistente y pequeño manantial que había en el pueblo de Cella, al excavar en él, seguramente como medida para buscar soluciones contra las sequías, se toco parte del acuífero y empezaría a brotar mucha más agua de la que salía.

Fueron las tropas de Alfonso II las que reconquistaron Cella, y los templarios que se asentaron allí, con probabilidad fueron los primeros que hicieron y canalizaron el Pozo artesiano, dejando de necesitar Cella que le trajeran el agua como había sido hasta entonces desde época de los romanos.
Explicar que un pozo artesiano es un manantial que comunica con un acuífero cautivo bajo la tierra que asciende a la superficie de manera natural.

Durante muchos años se pensó que era el nacimiento del río Jiloca, pero no es así.

Su uso siempre ha sido el de surtir de agua a través de tres acequias madres.

Y otras muchas más pequeñas.


Para regar los campos de 7 términos municipales: Cella, Villarquemado, Santa Eulalia, Torremocha, Torrelacarcel, Alba y Villafranca.

Algo digno de ver, sobre todo a los que nos gustan los fenómenos hídricos.

Su profundidad es de 11 metros en el centro. Su caudal medio suele ser de unos 600 litros por segundo, alternando época de fuertes lluvias con picos de 2000 l/s y épocas que se seca.

Fuente de Cella seca en época de sequías fuertes (foto cogida de ecodeteruel.tv) Gracias.


El aspecto que tiene hoy en día la fuente es de una reforma que se hizo en 1730.


Y con esto, acabo este exhaustivo recorrido por nuestra vecina Sierra de Albarracín con sitios tan curiosos como los que os he enseñado. Espero que os haya gustado.

¡Hasta la próxima!

8 comentarios:

  1. Me ha encantado Toni. Lo de la fuente de Cella seca es una pasada. Dan ganas de meterse x ese agujero y buscar el caudal. Una vez vi en tv, es una de esos programas que sólo vemos los frikis como nosotros y hablaba justamente de los acueductos romanos, e hicieron mucho incapie precisamente en este de Cella. Lo cierto es que es una barbaridad y jamás nos deja de sorprender estas maravillas. Un saludo Toni

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Javi.

      Es verdad que ese pozo de Cella tiene un aspecto enigmático. Me sonaba de oír en algún sitio, que se había llegado a secar, y por eso busqué en internet foto.

      Me llama mucho a mí el hecho de que haya estado siglos que no se supo que eran esos túneles excavados en la roca.

      Un saludo.

      Eliminar
  2. Hola Toni, estupenda la historia del canal-acueducto. Albarracín tiene mucho encanto y tengo pendiente una visita-estancia para disfrutar en su villa y en sus montes. Hace muchísimos años que estuve de turista y algo más recientemente de paso en una travesía por la comarca, GR-10. Al ver tu crónica me han entrado más ganas de volver. Y de paso hay que ver esa balsa de Cella. Como bien dices algunos tramos del acueducto recuerdan al de Calles, que éste sí que lo tengo bien visitado. Un abrazo. Y me alegro de ver a la pareja de Betxí. Un abrazo también para Dani y para el toda la familia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Paco.

      Pues una vuelta por Albarracín y recorrer algunos de los senderos de la Sierra no seria mal plan para unas mini vacaciones. Cella ya es una zona más llana y muy hortícola pero esa pozo bien merece la pena y en época de lluvias mucho más.

      En cuanto a los acueductos, si es verdad que aunque la función es la misma, son bastante diferentes, excepto esos pasos de túneles, pero el tramo del acueducto salvando el barranco cercano a Calles es toda una obra de arte que queda en pie.

      Me da por pensar que cuantas obras romanas, tipo canales y acueductos no han llegado a nuestros días, y se han perdido.....

      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Hola Toni.

    Siempre que voy a Albarracín, me fijo en los tramos de acueducto que se ven desde la carretera y digo de parar a la vuelta, pero como siempre acabamos aprovechando el día, se hace de noche y no paramos.

    La obra sin duda es impresionante, son muchos kilómetros tallados en la roca a pico y como siempre, menudo trabajo de ingeniería romana, además que se pueda visitar un tramo con guía, es un punto a su favor, porque siempre se aprenden cosas que de otra forma, pasarían desapercibidos.

    Una lastima que con la construcción de la carretera, se destruyera una buena parte. Lo único que si que he visto, ha sido la fuente de Cella.

    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Eduardo.

      Te pasaba lo que a mí, que según iba por la carretera los veía y decía de bajar y visitarlos, hasta que una vez lo hice.

      Si, si con lo del guía siempre nos pasa lo mismo. Hay veces que da pereza por varios asuntos, como que hay que esperar, o que hay que ir hasta cierto punto, etc, y no lo contratamos, pero cuando lo hacemos, luego te dices de lo bien que has hecho porque te enteras de cosas sorprendentes.

      Un saludo.

      Eliminar
  4. Hola Toni.

    Cuantos años sin ir por Albarracín!! En cualquier tiempo y circunstancia esta localidad siempre deja un buen recuerdo.
    Un desafío titánico llevar el agua de Albarracín a Cella, y lo increíble es que lo hicieron.
    Echale un vistazo a los documentales de TVE "Ingeniería romana- Acueductos I y II". En el primero describen de una forma muy atractiva como hicieron los de Albarracín-Cella y el de Chelva. La verdad es que aquello es alucinante!!

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Andrés.

      Me apunto esos documentales, pues toda obra de los romanos y sus restos es algo apasionante.
      El de Chelva es muy recomendable, pues mantiene intactas obras como un puente acueducto muy alto que es una auténtica maravilla.

      Un abrazo.

      Eliminar